¿Qué es el carcinoma ampular?

El carcinoma ampelular, también llamado carcinoma de la ampolla de Vater, es un tipo de tumor maligno que se desarrolla en una sección del conducto biliar. Esta sección se llama la ampolla de Vater, y se encuentra en el extremo del conducto que es compartida por la vesícula biliar y el páncreas. Este conducto se vacía en el duodeno del intestino delgado. El carcinoma de Ampulla es infrecuente, en los Estados Unidos, por ejemplo, sólo el 0,2% de todos los cánceres gastrointestinales son de este tipo.

Muchos síntomas del carcinoma ampular se desarrollan como resultado del bloqueo del conducto que desemboca en el duodeno. Si el tumor crece lo suficiente, puede bloquear parcial o totalmente el conducto, evitando el flujo de bilis a través del conducto. Esto a su vez hace que un pigmento biliar llamado bilirrubina se acumule en el cuerpo.

Una persona con carcinoma ampular generalmente experimentará síntomas como náuseas, vómitos, ictericia, diarrea, fiebre y pérdida de peso. También puede sentirse incapaz o poco dispuesto a comer. Muchos de estos síntomas son el resultado de la acumulación de bilirrubina. Un examen físico puede mostrar que la vesícula biliar está agrandada y distendida, y el ultrasonido localizará la localización del bloqueo del conducto biliar.

El tratamiento estándar para el carcinoma ampullary es un tipo de cirugía llamada pancreaticoduodenectomy o un procedimiento de Whipple. Durante esta cirugía se extirpa la vesícula biliar, junto con porciones del yeyuno del intestino delgado, parte del conducto biliar común y partes del páncreas. Además, los ganglios linfáticos adyacentes a esta área pueden ser eliminados.

Los tratamientos adicionales para el carcinoma ampullary incluyen la quimioterapia y la radioterapia. Estas terapias se emplean comúnmente como terapias adyuvantes después de la cirugía. Una terapia adyuvante es aquella que se usa para mejorar la eficacia de un tratamiento primario. En este caso, radioterapia o quimioterapia se utiliza como un tratamiento adyuvante para matar a las células cancerosas que permanecen en el cuerpo después de la cirugía. Alternativamente, estas terapias pueden usarse como tratamientos independientes para pacientes que no son buenos candidatos para la cirugía.

Pancreaticoduodenectomy es un procedimiento invasivo que pone considerable estrés físico en el paciente. Por esta razón, la tasa de mortalidad históricamente ha sido alta, con hasta el 20% de los pacientes que mueren después de la cirugía. Debido a las mejoras en las prácticas quirúrgicas y la atención post-operatorio del paciente, esta cifra es ahora tan baja como 5%.

Alrededor del 65% de los pacientes experimentan complicaciones después de la cirugía. Las posibles complicaciones de la cirugía incluyen neumonía, infección abdominal y desarrollo de abscesos. Algunas personas pueden desarrollar diabetes, disfunción pancreática o disfunción gastrointestinal. Estas condiciones no son consecuencias inmediatas posibles de la cirugía, pero pueden desarrollarse en los meses y años siguientes.