¿Qué es un adenoma colorrectal?

Un adenoma colorrectal es un crecimiento anormal de tejido glandular en el tracto gastrointestinal. Estos crecimientos pueden diagnosticarse mediante colonoscopia, enema de bario con contraste de aire o tomografía computarizada (TC). Pueden clasificarse por su apariencia a simple vista y por sus características microscópicas. Los adenomas colorrectales se tratan eliminándolos, ya que existe el riesgo de que se conviertan en cáncer si se deja en el cuerpo.

El crecimiento irregular de las glándulas normales en el tracto gastrointestinal da lugar a un adenoma colorrectal. En el tracto gastrointestinal, la porción colorrectal es una estructura en forma de tubo a través de la cual se mueven alimentos y productos de desecho parcialmente digeridos. La parte del sistema gastrointestinal que entra en contacto con el alimento digestivo está hecha de tejido epitelial. Bajo este tejido epitelial se encuentra una variedad de glándulas que producen sustancias importantes para el proceso de digestión. La proliferación anormal de estas estructuras glandulares es lo que constituye el adenoma.

El diagnóstico de adenoma colorrectal generalmente se realiza realizando una colonoscopia. En este procedimiento, los médicos insertan una sonda que contiene una cámara a través del ano para visualizar la superficie interna del colon y el recto. Cualquier tejido que sobresalga anormalmente se elimina durante el procedimiento. Luego se envía a un patólogo para el análisis microscópico. Los adenomas colorrectales también pueden ser detectados por otras técnicas de imagen, como una tomografía computarizada o un enema de bario con contraste de aire, pero la colonoscopia ofrece el beneficio adicional de poder eliminar inmediatamente el adenoma.

La extirpación es el tratamiento adecuado para un adenoma colorrectal. La razón por la cual se requiere la remoción es que aproximadamente el cinco por ciento de los adenomas colorrectales se convierten en cáncer colorrectal. Si se diagnostica por colonoscopia, el adenoma se elimina tan pronto como se ve. Los pacientes que son diagnosticados por otros métodos de imagen requieren una colonoscopia de seguimiento para extirpar el adenoma. Después de la extirpación, los pacientes son monitorizados realizando una colonoscopia de repetición al menos cada cinco años.

Se pueden observar tres tipos de adenomas durante la colonoscopia. Se nombran según su estructura y apariencia. Los adenomas sisiles son estructuras con bases grandes y anchas. Al igual que los adenomas sésiles, los adenomas planos tienen también bases grandes conectadas a la pared interna del tracto gastrointestinal, pero estos crecimientos tienen típicamente un diámetro al menos dos veces más largo que la altura. Los adenomas pedunculados son el tercer tipo, y tienen forma de hongo con un tallo estrecho que conecta la superficie intestinal interna con el crecimiento.

Además de ser clasificado por su aspecto a simple vista, un adenoma colorrectal puede clasificarse según sus características microscópicas. Esta determinación es hecha a menudo por un patólogo que examina el adenoma después de la remoción. Una clasificación es un adenoma villoso, en este subtipo, las glándulas anormales que componen el adenoma tienen un patrón alargado. Los adenomas tubulares, otro subtipo, tienen glándulas con una estructura ramificada. Una combinación de los dos tipos de estructuras microscópicas se describe con el término tubulovillous.